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jueves 4 de septiembre de 2008
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¡Qué elecciones norteamericanas ni qué nada! Las convenciones de los partidos Demócrata y Republicano palidecen al lado de lo que encontré ayer en las calles de Hong Kong, cuando la candidata al Consejo Legislativo Regina Ip salió a hacer campaña como se hace aquí: parando al candidato y a su troupe en una esquina a vociferar promesas.
Como fue colonia británica hasta hace 11 años, Hong Kong es la única parte de China en donde hay partidos diferentes del Comunista y aunque no tiene sufragio universal, los concejos distritales y la mitad de los legisladores son elegidos por voto directo. No es una democracia perfecta, pero está a años luz de la autocracia de China continental.
La escena de ayer me hizo desviarme de mi camino. Con una banda que le cruzaba el pecho al estilo reina de belleza, la candidata se dedicaba a sonreir y a saludar a los curiosos que pasaban por ahí, los que a su vez eran torturados por tres "raperos" cantando en cantonés, inglés y -no me pregunten por qué- también en el idioma de Cervantes.
Yo no entiendo una palabra de chino así que me quedé sin saber qué más era lo que decían, pero debe ser parecido al "Todo el mundo vota por Regina" de la versión en español.
No que me parecieran grandes raperos -qué sabre yo- pero por las dudas pienso pedirle sus teléfonos al Jefe de Prensa de la candidata Ip. Uno nunca sabe cuándo pueda necesitar que alguien le cante un rap en su idioma natal. Lea más...Escrito por ADRIANA LA ROTTA a las 07:51 AM 0 comentarios
Etiquetas: Cotidiano
martes 2 de septiembre de 2008
La Generación del Nido...y Starbucks
Hay Generación X y Generación Y. También hay la mezcla de ambas que se conoce, obvio, como Generación XY.
En China se habla ahora de la Generación del Nido, los nacidos en los 80 y los 90, que crecieron al tiempo con los esfuerzos de su país por organizar los Juegos Olímpicos. Lo de “Nido” tiene que ver con el apodo que se le dio al Estadio Nacional de Beijing, el que muchos ven como un gigantesco y metálico nido de pájaro.
Como tengo hijas nacidas en la segunda mitad de los 90, pienso con frecuencia cómo será el mundo que ellas tendrán que compartir con esta Generación del Nido. Más aún, pienso cómo será el mundo cuando la agenda internacional sea dictada no por el presidente norteamericano de turno como sucede ahora, sino por uno de los miembros de la Generación del Nido.
Según la agencia de noticias china Xinhua que hizo una encuesta sobre lo que piensa la Generación del Nido, los jóvenes chinos tienen confianza en sí mismos, aman la paz y se consideran patriotas, abiertos y amigables. También tratan de hablar otros idiomas, no discriminan entre las diferentes razas y dicen ser tolerantes de la cultura occidental. Eso sí: los jóvenes de la Generación del Nido creen que el mundo debe aprender y entender más de qué se trata China. -

Pensando en eso, hace unos días entrevisté a la periodista y escritora india Pallavi Aiyar, quien acaba de publicar un libro en inglés cuyo título se traduciría Humo y Espejos: una experiencia de China.
Pallavi llegó a Beijing hace seis años con un empleo como profesora de periodismo en inglés para alumnos de la Universidad de Comunicación de China, la más prestigiosa y más cara del país en ese campo.
Más que estudiar deliberadamente a sus alumnos que hacen parte de la élite educada y urbana de China, la escritora compartió tiempo con ellos y logró entender qué los motiva y cómo se ven a sí mismos y a los demás.
Humo y Espejos ha sido muy elogiado en las últimas semanas no sólo por estar bien escrito sino porque ayuda a iluminar un tema que yo creo que tendrá profundas implicaciones en las vidas de nuestras Generaciones X, Y, XY, Z…
¿Cómo son los jóvenes chinos?
Naturalmente que depende de cada caso pero si tuviera que definirlos diría que son extremadamente consumistas y materialistas, muy enfocados en sus carreras –o sea en cuánto dinero van a ganar- pero también muy optimistas y convencidos de que les va a ir bien en la vida porque es a lo que tienen derecho.
¿Ser hijos únicos los ha afectado?
Sin duda, porque ellos no han tenido la experiencia de compartir con otra gente. Es pronto todavía para saber las repercusiones psicológicas a largo plazo de una generación que ha crecido sin hermanos, pero uno puede ver que es gente esencialmente egocéntrica que se siente el centro del universo y que no tiene un sentido de responsabilidad o de deber. O al menos ese no es el lenguaje que usan cuando hablan, sino que se refieren más bien a lo que quieren y merecen de la vida.
¿Están desinformados los jóvenes chinos?
Hay acceso a la información pero eso no quiere decir que ellos vayan a buscarla. Muchos medios de comunicación extranjeros están disponibles en Internet y no están bloqueados, pero tiene que pasar algo extraordinario para que los jóvenes chinos quieran buscar fuentes alternativas de información. Además, hay que recordar que apenas unos cuantos privilegiados pueden leer en inglés.
Cuando les conté a mis alumnos que yo había conocido al Dalai Lama me di cuenta de que muchos de ellos nunca se habían enterado de que él había ganado el Premio Nóbel de la Paz.
El mundo se sorprendió en marzo cuando a raíz de los incidentes en el Tíbet, los jóvenes chinos salieron a las calles a protestar a favor y no en contra del Gobierno. ¿Qué fue lo que pasó?
La gente afuera de China es ingenua. China es descrita a menudo como un lugar cuya población oprimida está esperando el momento de poder reaccionar contra el Gobierno, pero eso es absolutamente falso. Mis estudiantes, al menos, confían en el Gobierno y son muy optimistas porque sus vidas son mejores y tienen muchas más oportunidades de las que tuvieron sus padres. Los chinos hoy en día pueden hacer plata y comprar cosas y tienen la libertad de decidir si se quieren casar o no, si quieren hacerse la cirugía plástica o no. Además hay un sentido de orgullo. El nacionalismo es real. La juventud piensa que el Partido (Comunista) está ayudando a construir una China fuerte y la realización de los Olímpicos estuvo asociada a eso.
¿Algún día la juventud china podría rebelarse contra el Gobierno?
Esa población urbana y educada es la que más se ha beneficiado del crecimiento económico chino y su apoyo es muy importante para el Gobierno que trata de complacerla. Una de mis alumnas me dijo una vez que los chinos son inherentemente volátiles, pero yo creo más bien que el sistema los hace volátiles porque los trata como niños a los que no se les cuenta todo sino apenas lo que necesitan saber. Cuando esos “niños” se enfrentan a malas noticias no saben cómo reaccionar y pueden pasar de la total confianza en el Gobierno a la sospecha histérica, que fue lo que vimos con la epidemia del SARS en el 2003 y que podría volver a pasar.
¿El mundo debe temerle a China?
No debe. La diferencia entre mi libro y otros libros escritos con una perspectiva occidental es que el mío no es prescriptivo. Occidente no deja que China haga las cosas a su manera porque cree que la única manera correcta es la suya.
China tiene los problemas de abuso de derechos humanos, corrupción y deterioro del medio ambiente de cualquier país en desarrollo. La India también los tiene y es una democracia. Lo que pasa es que Occidente es ideológico con respecto a China y cualquier cosa que hace China está mal hecha porque el país no tiene una democracia multipartidista.
¿Y los jóvenes quieren democracia?
Yo ciertamente no creo que la mayoría de los jóvenes que viven en las ciudades quiera democracia. Si mañana hubiera democracia en China, serían los campesinos pobres los que estarían en el poder porque son la mayoría.
Además, los jóvenes están cansados de la ideología. El pragmatismo y enfocarse en hacer dinero los hace más felices. Hasta hace 20 años era imposible evitar la política, pero hoy en día el que sólo quiere ir a Starbucks y tomar su Moca Frappuccino tiene ese privilegio. Lea más...Escrito por ADRIANA LA ROTTA a las 04:20 PM 0 comentarios
Etiquetas: Política
sábado 30 de agosto de 2008
La religión del tambor
Algunos eligen ahogar sus penas en alcohol, otros dejan el salario en el psicólogo y hay quienes se desquitan con una pobre pelota en la cancha de fútbol o de squash.
A una percusionista japonesa en Hong Kong se le ocurrió otra alternativa para combatir los demonios interiores: la religión del tambor.
Menuda y con una carga de energía digna de la hormiga atómica, Kumi Masunaga se dio cuenta muy joven que su temperamento poco japonés desentonaba con la introspección de sus compatriotas y decidió irse con su música, es decir con sus tambores, a otra parte.
Esa parte es Hong Kong, en donde desde hace casi dos décadas Kumi lidera sesiones de percusión a las que nunca van menos de 60 ó 70 personas.
Los encuentros ocurren en un edificio del centro conocido como el Fringe Club y cualquiera puede ir. “Sólo hay que tener el corazón latiendo”, advierte Kumi.
Intrigada por una foto que había visto en una revista y bajo la mirada perpleja de los miembros de mi familia que no entendían que los cambiara por irme a tocar tambor con una japonesa loca, una noche de esta semana me uní al Drum Jam.
Cuando entré al salón eran cerca de las ocho y el lugar estaba casi lleno. Me senté en una butaca vacía frente a un yembe, uno de esos tambores africanos que se tiene que inclinar y abrazar con las piernas para dejar que salga el sonido.
A mi izquierda estaba Josephine, una oficinista que oyó hablar de Kumi hace un año y desde entonces no se pierde una sola sesión del Drum Jam. A mi derecha tenía a Robert, un banquero retirado que hace poco empezó a escribir su primera novela. Robert era el único en todo el grupo que en lugar de un tambor convencional tocaba la tabla egipcia y le ponía tanto empeño a la tarea que llegó un momento en que empecé a preguntarme si no tendría que haber llevado tapones para los oídos.
En la concurrencia había de todo: cuarentones con pinta de funcionario público, tímidas parejas de novios, hippies disfrazados de hippies, niños, grupos de amigos, universitarios, rubios de traje y corbata y hasta una señora de la cuarta o la quinta edad a quien le quería preguntar -pero no me atreví- si los tambores tienen algo que ver con su longevidad.
A las 8 en punto Kumi saltó al centro del salón y empezó la sesión poniendo a sonar los tambores más grandes. Los demás nos unimos al ritmo. Era tanto el barullo que yo no podía oír el sonido que producía mi yembe, pero no importaba. Se sentía bien: un acto básico y primitivo en una vida intoxicada por la tecnología y la modernidad.
Descubrí que me gustaba tocar y me divertía ver a Kumi moviéndose impulsivamente, organizando sin organizar la orquesta de tambores a su alrededor.
Por momentos le daba por gritar consignas y nos hacía repetirlas: “¡Somos libres! Nosotros aullábamos al únisono: "¡Somos libres!".
También nos hacía repetir sonidos sin sentido, como primates enviándose mensajes a través de la selva. Gritábamos y nos reíamos, entre avergonzados y orgullosos.
La apuesta de Kumi Masunaga es que todo el mundo anda a la búsqueda de experiencias liberadoras que lo conecten consigo mismo, en este caso con el ritmo interno, el latido del cuerpo.
Ella sabe también que a la gente le gusta sentirse parte de una tribu y que hay algo natural y hasta visceral en sentarse en círculo a tocar, gritar y cantar con otros, así sea con un grupo de perfectos desconocidos. Yo por mi parte pienso volver.
Después de haber probado y abandonado varias creencias, estoy dispuesta a ensayar esta religión del tambor.
Puse aquí algunos fragmentos de la sesión.
Escrito por ADRIANA LA ROTTA
Etiquetas: Cotidiano
miércoles 27 de agosto de 2008
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¡Paris Hilton y Britney Spears que se cuiden! Una anónima jovencita que pasa sus días sentada en una fábrica del sur de China ensamblando teléfonos celulares, demostró que no hace falta desnudarse, ser millonaria o vivir de escándalo en escándalo para convertirse en una celebridad mundial.
Todo comenzó cuando un inglés que vive en la localidad de Kingston upon Hull y cuya identidad en el ciberespacio es markm49uk, encendió su recién comprado iPhone y se encontró con que el aparato contenía varias fotos de una linda operaria sonriendo a la cámara desde la línea de producción de una fábrica.
Intrigado por el hallazgo, markm49uk publicó las fotos en un popular sitio web para usuarios de productos Apple indagando por casos similares. “Tal parece que alguien en la línea de ensamblaje se estaba divirtiendo. ¿Alguien más ha encontrado esto?”, les preguntó markm49uk a otros aficionados.
La imagen angelical de la jovencita en uniforme blanco y rosado que en una de las fotografías aparece haciendo la señal de la “V” con sus manos enguantadas, causó furor entre los internautas que la han calificado como “la operaria más linda del mundo” y hasta le crearon un sitio web dedicado especialmente a ella.
Según el periódico local de Hong Kong, el South China Morning Post, la niña que no parece tener más de 15 años trabaja para Foxconn, una de las fábricas más grandes del mundo de donde salen no sólo los codiciados iPhones sino también Ipods, computadoras y consolas para juegos que se venden bajo marcas reconocidas a nivel mundial.
Según el Post, los operarios de la línea de montaje toman fotos para certificarse de que esa función de los iPhones funciona correctamente, pero en este caso alguien se olvidó de borrar las imágenes que acabaron en la pantalla de un usuario en Inglaterra.
Foxconn calificó el incidente como un “hermoso error” pero se ha negado a revelar la identidad de la niña del iPhone aduciendo que se trata de una simple operaria que prefiere permanecer anónima.
Uno tiene que preguntarse si será verdad que alguien que trabaja en una fábrica que tiene más de 250 mil empleados quiere permanecer anónimo, pero lo que sí se sabe es que Foxconn y su empresa madre, Hon Hai Precision Industry Co., detestan la publicidad.
De propiedad del taiwanés Terry Gou, Hon Hai es un monstruo con más de 450 mil trabajadores repartidos en fábricas no sólo de China sino de varios otros países, incluyendo a Latinoamérica.
El complejo de Shenzhen en donde supuestamente trabaja la niña del iPhone, es prácticamente una ciudad dentro de una ciudad con bomberos, hospitales, restaurantes y bancos para atender al ejército de operarios que trabajan y viven allí. Siendo una empresa de dimensiones tan descomunales, es sorprendente la poca difusión que se le da.
En todo caso, entre los internautas que quedaron arrebatados por la inocencia y el candor de la niña del iPhone hubo varios que además se preguntaron si la foto no será evidencia del trabajo infantil en China, una acusación que no es extraña a Foxconn y que no le debe parecer tan "hermosa" a la gente de Apple. Lea más...Escrito por ADRIANA LA ROTTA a las 03:53 PM 0 comentarios



